Tengo hambre, la frase que más odio.

Tengo hambre, la frase que más odio.

La frase que más odio este año es: «Tengo hambre». Cada día puedo escuchar esa frase unas 50 o 60 veces: tengo hambre, tengo hambre…

Hace un año, estábamos muy preocupados por que mi hija no hablaba ni hacía ningún esfuerzo por intentarlo. Ahora, habla poco y vocalizando muy mal pero hay frases que dice muy bien. Una de ellas es: «tengo hambre».

Cada mañana nos levantamos de la cama y después de jugar un poco, empieza con «tengo hambre» y ya no hay marcha atrás. El resto del día seguiremos escuchando esa frase una y otra vez.

¿Qué significa?

Claramente significa que tiene hambre, ¿no? Pues no. En el caso de mi hija significa quiero chocolate, helado, gusanitos, un bollito… vamos, gula.

En otras ocasiones no es gula, tan solo es hacer tiempo para no hacer algo. Por ejemplo, cuando es la hora de irse a dormir, casualmente, siempre tiene hambre. Puedes ofrecerle todo lo que se te ocurra que su respuesta va a ser: «No. Tengo hambre». Lo único que hace es ganar tiempo para no irse a dormir.

A veces, después de comer también nos lo dice, pero no sé que quiere. Porque además solo dice eso. Por mucho que le preguntes qué quiere, no te lo dice. Solo tengo hambre. En estos casos, desespero porque no deja de repetir la frase y normalmente termina en berrinche.

Sobrevivir al día de la marmota.

Esto es lo más difícil. Cuando lleva una hora repitiendo tengo hambre pero no quiere nada de lo que le ofrezco, me vuelvo loca. Me entran unas ganas de asesinar enormes.

Ahora lo que intento es ofrecerle una manzana o pan. ¿No quiere ninguna? Pues muy bien. No hay nada más. Se siente.

Lo correcto supongo que sería razonar con ella y explicarle que si no quiere ninguna de esas dos cosas pues tiene que esperarse a la hora de comer, merendar o cenar para poder comer algo. Pero mi hija no razona, en cuanto empiezo a hablarle de ofrecerle algo, entra en cólera y terminamos en berrinche con pataleta en el suelo.

Conclusión

Esto solo es un post de desahogo, porque dudo que esto tenga alguna solución. Me encantaría escribir un post con datos y propuestas para que vuestros hijos dejen de dar por saco con sus frases comodín, pero nada… Aquí no hay nada que funcione, así que, nada más.

Esto es todo amigos. Os dejo, que… tengo hambre.

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6 comentarios en “Tengo hambre, la frase que más odio.”

  1. El desahogo nos permite respirar, Paula. Se habla de la necesidad de dar expresión propia a los sentimientos de los hijos, pero igual de necesario es dar expresión a los sentimientos de los padres.
    A veces son etapas… Ya sé que no es consuelo, pero quiero que tengas confianza. Averigua qué hay detrás de su necesidad de atención. Si el diálogo razonado no es posible porque todavía es pequeña, solo te queda controlarte tú ante ella, y desahogarte luego. Dale la justa medida de atención. ¡Un abrazo, y confía en ti y en ella!

  2. Yo creo que son etapas, mi hijo mayor que también tardó en comenzar a hablar estuvo unos meses diciendo «gracias» a todo, aunque no viniera a cuento… al menos era un chico muy educado, aunque estuviera volviendo loca a su madre! 😂😂

  3. Mi hijo en ese sentido es más específico, te pide directamente el alimento que quiere. Cuando dice “jugar”, ya es otra cosa. Quiere ir al suelo pero a qué: correr, sentarse, coger algo… Como para saber qué se pasa por esa cabecita, jajaja.

    • jajaja es muy difícil saber que pasa por sus cabecitas, menos mal que poco a poco van aprendiendo que sino terminamos locas.

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